Los precios al consumidor en China han caído a su nivel más bajo en más de un año, lo que pone de relieve las persistentes presiones deflacionarias en la segunda economía más grande del mundo.
El índice de precios al consumidor (IPC), un parámetro de referencia para medir la inflación, cayó un 0,7% en febrero respecto al año anterior, según informó este domingo la Oficina Nacional de Estadísticas (NBS) de China. La caída fue más pronunciada de lo previsto por una encuesta de Reuters entre analistas, revirtiendo el modesto aumento del 0,5% de enero y marcando la primera contracción desde enero de 2024.

La deflación es un problema porque da a la gente pocos incentivos para gastar en este momento, en vista de la expectativa de precios más bajos. Esto tiende a reducir el consumo, que es un componente importante del crecimiento económico.
Con una economía al borde de la deflación, el mes pasado, el Banco Central de China recortó las tasas de interés y prometió tomar medidas para promover el consumo de los hogares. Analistas creen que es probable que haya más reducciones en el corto plazo.

