Columnas de Opinion

América Latina ante la nueva guerra comercial global: riesgos y oportunidades

Editorial

En abril de 2025, la economía mundial enfrenta una nueva escalada de tensiones comerciales liderada por Estados Unidos. El presidente Donald Trump ha impuesto aranceles generalizados del 10% a productos de múltiples países, y del 125% a bienes tecnológicos provenientes de China. Aunque se han otorgado exenciones parciales a ciertos productos electrónicos, China ha calificado estas medidas como «un pequeño paso» y ha instado a EE.UU. a eliminar completamente los aranceles restantes .​

Esta guerra comercial, que involucra a las principales potencias económicas, tiene implicaciones significativas para América Latina. La región, históricamente influenciada por Estados Unidos, ha visto en las últimas décadas un aumento en la presencia económica de China. Este conflicto intensifica la competencia entre ambas potencias por el acceso a mercados, recursos y alianzas en el continente.​

Impacto económico en la región

Los países latinoamericanos podrían enfrentar varios desafíos:​

  • Disminución de exportaciones: Los aranceles y la incertidumbre comercial pueden reducir la demanda de productos latinoamericanos en los mercados internacionales.​
  • Volatilidad en los mercados financieros: La guerra comercial ha generado volatilidad en los mercados globales, afectando las monedas y los índices bursátiles de la región.​
  • Presión sobre las cadenas de suministro: Las interrupciones en el comercio global pueden afectar las cadenas de suministro, especialmente en sectores como la manufactura y la tecnología.​

Oportunidades emergentes

A pesar de los desafíos, la situación también presenta oportunidades para América Latina:​

  • Diversificación de mercados: Los países pueden buscar nuevos socios comerciales y reducir su dependencia de las principales potencias.​
  • Atracción de inversiones: La reconfiguración de las cadenas de suministro globales puede posicionar a América Latina como una alternativa viable para la producción y exportación.​
  • Fortalecimiento de la integración regional: La situación actual puede impulsar a los países latinoamericanos a fortalecer sus lazos económicos y políticos, promoviendo una mayor integración regional.​

La guerra comercial en curso representa un desafío significativo para América Latina, pero también una oportunidad para redefinir su papel en la economía global. La región debe adoptar estrategias que le permitan mitigar los riesgos y aprovechar las oportunidades, promoviendo una economía más resiliente y diversificada.

Columnista Invitado

La ciencia de datos: una herramienta clave para los profesionales de negocios
Maria Liz Bellenzier

En un entorno cada vez más dinámico, incierto y digitalizado, el acceso a datos ya no es una ventaja competitiva, sino una necesidad estratégica. Sin embargo, no basta con disponer de información; lo crucial es saber interpretarla, conectarla con decisiones y convertirla en valor. Es en este contexto donde la ciencia de datos se ha convertido en una competencia fundamental para los profesionales del área de negocios.

La ciencia de datos combina estadística, programación, análisis de datos y conocimiento del dominio para descubrir patrones, prever comportamientos y optimizar procesos. Para un gerente, analista financiero, consultor estratégico o emprendedor, esto significa tomar decisiones más inteligentes, basadas en evidencia y no en intuición.

Un ejemplo evidente es el del comercio minorista: conocer las tendencias de compra, segmentar clientes o anticipar la demanda ya no depende solo de la experiencia del vendedor, sino del análisis predictivo basado en grandes volúmenes de datos (Big Data). De igual manera, en el área financiera, la ciencia de datos permite detectar fraudes, modelar riesgos crediticios o construir portafolios de inversión más eficientes. Incluso en recursos humanos, permite optimizar la selección de personal o predecir la rotación de empleados.

Para los profesionales de negocios, adquirir competencias en ciencia de datos implica un cambio de mentalidad. Ya no basta con saber elaborar un informe o manejar una hoja de cálculo: se requiere comprender cómo limpiar, procesar y visualizar datos, cómo interpretar modelos estadísticos o cómo utilizar algoritmos de aprendizaje automático para resolver problemas del mundo real. No se trata de reemplazar al experto técnico, sino de ser capaces de dialogar con él, entender los resultados y aplicar soluciones que generen impacto.

Además, la ciencia de datos promueve una cultura de aprendizaje continuo. En un mundo en el que los datos crecen de forma exponencial, el profesional que domine herramientas como Python, Power BI, SQL o R, y que comprenda conceptos como regresión, clustering o árboles de decisión, tendrá una ventaja competitiva en el mercado laboral.

Por otro lado, las empresas que fomentan el desarrollo de habilidades analíticas entre sus equipos de negocios se vuelven más ágiles, proactivas y resilientes. Pueden adaptarse con rapidez a cambios en el mercado, personalizar productos y servicios, o mejorar la experiencia del cliente con base en métricas objetivas.

En resumen, la ciencia de datos no es solo una disciplina técnica, sino una habilidad estratégica para los negocios. Representa el puente entre el conocimiento y la acción, entre los datos y las decisiones. Para los profesionales del área de negocios, conocerla no es una opción, sino una inversión en su propia relevancia profesional y en la sostenibilidad de sus organizaciones. El futuro no será de quienes tengan más datos, sino de quienes sepan interpretarlos mejor.

mlbellenizer@gmail.com

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